¿Porqué me cuesta tanto decir no?

? ¿Te sientes culpable al decir que “No” a algo?

 

¿Cuáles son los motivos que te impiden decir no?
Las razones suelen ser muy variadas y aunque algunas pueden parecer razonables y altruistas, suelen ser equivocadas:
  • Queremos ayudar.
  • Temor a ser rechazados.
  • Respeto a los demás.
  • Temor a enfrentamientos.
  • Sentimiento de culpabilidad.
  • Temor a perder oportunidades.

 

 

Y ¿por qué tenemos miedo a que esto nos conduzca directamente al rechazo y al conflicto, al juicio y a la soledad?

 

? A menudo lo relacionamos con el egoísmo. Creemos que nos convertiremos en personas egoístas ante los ojos de los demás.

Pero, ¿decir no es ser egoísta?

¡Para nada!

 

Decir que no es también autocuidado; es valorar tu tiempo, tu energía y tus recursos; es ponerte a ti primero.
Y eso está bien.

 

 

Por desgracia, en nuestra cultura no hemos aprendido a pedir o priorizar aquello que deseamos.

Parte de lo que nos han enseñado es a tener una actitud pasiva que nos lleva a aceptar casi cualquier cosa que nos pidan o sugieran, sin importar si estamos o no de acuerdo.

 

Creemos que si nos negamos seremos considerados poco educados o incluso malas personas.

Esto nos lleva a aceptar muchas situaciones que realmente no deseamos para sentirnos amados y aceptados. El problema es que le tenemos un gran miedo a ser alejados o apartados. Es por ello por lo que no nos permitimos dar demasiadas negativas, aunque estas estén totalmente justificadas.

 

Aprender a decir “NO” Potencia la seguridad en nosotros mismos.
También nos permite tomar nuestras propias decisiones y por tanto dirigir nuestra vida en esas situaciones.

 

 

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