Existen los malos respiradores

Estar totalmente vivo es respirar profundamente, moverse libremente y sentirse plenamente. 

La respiración es un acto involuntario y tan natural al que probablemente nunca le hayas prestado atención.

 

  • ¿Te has preguntado alguna vez si respiras de manera correcta? 

Puede que te sorprenda la pregunta, pero existen los malos respiradores. ¿Eres tú uno de ellos?

Los malos respiradores tienen una respiración poco profunda y suelen retener (limitar) la respiración en cualquier situación de tensión.  Estas situaciones de estrés incluyen tareas tan sencillas como conducir, escribir una carta o esperar el turno en el supermercado. Estos momentos de tensión en los que se limita la respiración provocan un aumento detención en tu cuerpo.. 

 

  • ¿Sabes si tu organismo recibe el oxigeno del modo más adecuado?

La respiración pobre tiene como consecuencia poco oxígeno en sangre. Lo que desencadena una falta de calor y energía en el organismo impidiéndole trabajar de manera correcta y eficaz dejando el cuerpo inanimado y embotado.

 

  • ¿Por qué tantas personas tienen dificultad en respirar plena y fácilmente? 

¿Qué crea a un mal respirador?

Todos nacemos sabiendo respirar perfectamente. Si alguna vez te has fijado en la respiración de un bebe verás que este hincha toda la capacidad de su barriga para respirar de manera relajada y tranquila. Su respiración es diafragmática. Perfecta.

¿Qué nos ocurre cuando crecemos?

Te pondré un ejemplo muy sencillo. Si alguien te da un susto, ¿cómo reacciona tu cuerpo? Hazlo. Prueba ahora.

Seguro que has abierto la boca y has tomado una bocanada de aire que se ha quedado retenida a la altura del pecho. ¿Me equivoco?

Tu cerebro (mente) ha enviado un mensaje de ¡PELIGRO!  a tu cuerpo. Y este, con la intención de mantenerte con vida, ha tomado una cantidad mayor de oxigeno que de costumbre. Y la ha guardado. Igual que la persona que ahorra por si en un futuro no tiene suficiente. El cuerpo funciona funciona así.

Si tú eres una de esas personas que en lugar de tener una respiración diafragmática (la del bebe) tiene una respiración que se corta a la altura del pecho, tu cerebro de manera inconsciente, estará continuamente enviando el mensaje de ¡PELIGRO DE MUERTE! a tu cuerpo. 

¿Lo entiendes ahora?     

Tu cuerpo está agotado, agobiado y aterrado durante las 24 horas del día. Normal que esté estresado. ¿No crees? Y ahora dirás ¿en qué momento dejó mi cuerpo de respirar correctamente para respirar en modo “susto” las 24 horas del día? 

Empezaré por el principio. Y lo primero es aclarar que respirar crea sentimientos

Muchas, muchísimas personas tienen miedo a sentir. Les aterra ponerse en contacto con sus emociones y se asustan al sentir su tristeza, su enfado y su miedo. Sólo seremos capaces de sentir en la medida en la que seamos capaces de respirar.  Es decir, ¿qué te pasa cuando alguien dice o hace algo que te molesta, pero en lugar de contestarle te muerdes la lengua?

Probablemente tomes una bocanada de aire y la retengas en un intento de calmar los nervios y reducir el dolor de su ofensa para no saltarle con una malísima contestación o montar una bronca. Cuando haces esto, reducir la respiración, también reduces o amortiguas la intensidad de tus sentimientos y emociones. 

Cada una de las veces en las que has retenido la respiración para no llorar o has apretado tu garganta para no gritar has limitado tu respiración. De la misma manera, cada una de las veces que has ignorado y acallado una de tus emociones tu respiración ha disminuido sin que te des cuenta. Por consiguiente, de adultos, reducimos conscientemente la respiración cuando queremos reprimir un sentimiento. Lo hacemos para no sufrir. 

Si esta práctica es habitual en tu vida, tu cuerpo acaba por aprender el nuevo patrón de respiración. Convirtiendo la respiración diafragmática, natural por nacimiento, en una respiración torácica e insuficiente para la salud de tu cuerpo. Esta respiración inadecuada produce ansiedad, irritabilidad y tensión.

Es normal que no queramos que nos hagan daño y que queramos evitar cualquier emoción “negativa”, pero lo verdaderamente saludable e inteligente es aprender a gestionar esas emociones que nos dañan. Yo misma fui una “mala respiradora” durante años sin saberlo y sólo me di cuenta de ello cuando trabajando de tele operadora empecé a tener problemas de voz. Mi emoción “negativa” era la vuergüenza. 

¿Qué pasó para que me convirtiera en mala respiradora?

De adolescente tenía la mala costumbre de meter la tripa en público, lo que hacía que mi abdomen se contrajera impidiendo que el aire llegase hasta el diafragma. Por aquel entonces, no tenía (ahora tampoco) el vientre plano que tanto envidiaba de mis amigas. Tampoco la tendencia de la época jugaba a mi favor, se había puesto de moda llevar el ombligo al aire mientras el tiro de los pantalones se llevaba muy bajo.
A mi me daba vergüenza que de perfil mi vientre dibujase una curva y me encantaban aquellas camisetas y aquellos pantalones que llevaban las demás chicas. Cuando ahora veo fotos de la época, sólo puedo darme chocazos contra la pared. Ojalá tuviera ese cuerpo ahora. Era una niña saludable de 16 años y estaba estupenda. Pero en fin, todos hemos sido adolescente y ya se sabe…
La cuestión es que la inseguridad que yo sentía por mi cuerpo desembocó en una respiración torácica ya que mi mala costumbre de meter la tripa se convirtió en un hábito de respiración insana y superficial.

Por suerte, mi problema de voz me llevo hasta un especialista que me ayudó a reeducar la respiración. 
Nuestro cuerpo tiene memoria y con el entrenamiento adecuado podemos rehabilitar y modificar esas malas costumbres que tanto daño nos generan.

Lo que pretendo en este post es adentrarte en la respiración consciente, que te ayudará a relajar tu cuerpo, oxigenarlo mejor, desintoxicarlo, producir bienestar y aumentar tus niveles de energía. 

Para empezar:

  • Es preciso que la respiración sea natural, nunca forzada. 
  • Respeta tus inhalaciones y exhalaciones hasta que sean iguales en tiempo e intensidad. 
  • Respira siempre por la nariz, porque la nariz es la encargada de limpiar y filtrar el aire, de humedecerlo y de acondicionarlo para que penetre en buenas condiciones por nuestras vías respiratorias.
  • Haz respiraciones lentas y profundas. 

La respiración diafragmática consciente te ayudará a:

  • Tener una respiración calmada.
  • Aliviar tus tensiones.
  • Relajar tus músculos.
  • Fomentar tu concentración.
  • Desarrollar la confianza en ti mismo.
  • Aumentar la energía psíquica.
  • Estabilizar tu estado de ánimo.

Te invito a que pruebes y me comentes a quien abajo qué tal te ha ido y cuáles han sido tus pequeñas o grandes revelaciones.



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